Huye lo más pronto posible.

Todos sabemos nuestros puntos, cuándo estamos bien, cuando estamos mal… cuando sabemos que si das un pasito más todo va a valer madre.

Siempre es bueno tener un pie en la tierra por si el barco se te hunde, no te hundas tú con él. Pero sabes que una vez que tienes el pie así de enganchado en el bote, en vez de correr a tierra firme, vas a dar el brinco al bote, porque ya no te puedes separar de él.

Y así es como pasa esto, lo conoces, sales con él, es un amor contigo, te enamoras, él te deja y te rompe el corazón y es que esa es la peor parte, cuando estás justo en el punto medio en el que si le sigues por donde vas, te va a destrozar cuando se vaya, que obviamente esperas que jamás lo haga, pero se vuelve factible y latente el problema de que ahora qué serás si no estás con él. Por qué no sólo te puedes quedar en la etapa de jugarretas, de que todo es bonito y ya, no te adentras en algo más profundo, en realmente sentir, que te importe.

Pues ya se pasó el punto de retorno, cualquier cosa que pase de aquí en delante o me vuelve loca o me destroza por completo. Me dan ganas de no seguir, pero me dan menos ganas aún de no sentir.