Besos en la pared

Jamás me había dado cuenta de lo fuerte que es el subconsciente (¿Inconsciente?), o al menos no de una forma tan tangible. Sabía que las personas que conoces te marcan de por vida, ya sea de una forma tan sencilla, que apenas lo notamos, pero otras, realmente llegan y atropellan todo lo que eres y al momento que sales, tratas de seguir siendo tú mismo pero no lo eres, es imposible.

Yo no lo noté hasta hoy, cuando vi el recién pintado color de mi cuarto, y me abofeteó tan fuerte, que ni siquiera podía creer que yo misma hubiera elegido ese tono. Puede sonar algo sumamente tonto, pero imagina compra un par de tonos en verde que tanto habías planeado y de repente despertar al día siguiente y decir: “LO ODIO, LO ODIO, LO ODIO!”. Pues no había logrado entender ese sentimiento tan fuerte, que incluso me hizo cambiar de cuarto, hasta hoy.

Era el mismo color que llevaba besos sobre la cabecera… un recuerdo tan hiriente que fue suprimido en lo más profundo de mi ser, pero como toda relación amor – odio, terminé pintando mis cuatro paredes de su recuerdo. Él mi todo, yo su nada, y bastó con despertar un día en su cama y mirar al techo para arrepentirme de todo lo que estuve a punto de hacer.

Yo amándolo tanto y la pared tan deliberadamente restregándome en la cara que yo sólo sería una más en las huellas de su cama… otro beso en la pared.

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